La mamoplastia, también conocida como aumento de los mamas, es una intervención cuyo objetivo es aumentar el tamaño de los senos mediante la colocación de implantes mamarios bajo los músculos del tórax o del tejido mamario. Estos implantes consisten en bolsas de agua estéril o bien, de silicona.
Esta intervención requiere, en la mayor parte de los casos, anestesia general, aunque hay un pequeño porcentaje que emplea la local, complementándola con fármacos que insensibilicen la zona mamaria y bloqueen el dolor. Las mujeres que se someten a esta cirugía, suelen hacerlo para aumentar su confianza en sí mismas, o por alguna enfermedad que derive en senos irregulares, para así corregirlos.
Existen diferentes puntos de acceso y procedimientos. Por ello, podemos encontrarnos diversas maneras para al colocación del implante: 1) Corte en el pliegue cutáneo natural de la mama; 2) Incisión debajo del brazo con endoscopio; 3) Corte alrededor de la areola y 4) Incisión próxima al ombligo para colocar un implante vacío, que una vez colocado, se rellenará con solución salina.
Tanto el tamaño como el tipo del implante, serán una decisión conjunta del paciente y el cirujano, ya que se tendrán en cuenta factores como el riesgo de ruptura del implante en un futuro o el dolor postoperatorio, entre otros. En cuanto a los riesgos que supone la mamoplastia, encontramos la pérdida de sensibilidad de pezón y mamas, algunas infecciones, filtración de los implantes, etc.
Antes de tomar esta decisión, el paciente debe tener en cuenta lo siguiente: no hay garantía de que estos implantes sean permanentes, puede haber dificultad en el amamantamiento, las mamografías no serán igual de sencillas y se recomienda revisiones periódicas para detectar posibles roturas en el implante de silicona.
Analizando los datos, el aumento de pecho es la cirugía líder en mujeres, siendo así que 1 de cada 5 mujeres se somete a esta cirugía y representando, por tanto, el 20,4%. En España el rango de edades promedio se encuentra entre los 25 y 34 años, aquellos que se encuentran entre los 35 y los 44 años, representan el 4,8%. En la gráfica adjunta, pueden analizar visualmente el porcentaje en función de las franjas de edad. Vemos que la intervención predomina en mujeres de 30 a 44 años, y esto se debe a que las que más frecuentan el quirófano para la mamoplastia, son mujeres de 31 años.
Referencias:
- ABC

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